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En Pueblo Viejo, el desarrollo sostenible se teje, literalmente, con las manos de mujeres que transforman la fibra de coco en una herramienta para restaurar la tierra y revitalizar la economía local. De una necesidad ambiental nació una solución con rostro de mujer: una iniciativa que fortalece el medio ambiente mientras dinamiza la economía local y empodera a decenas de familias.

Origen y desarrollo del proyectoUna idea que germina desde lo local

La iniciativa nació en 2010, cuando Pueblo Viejo impulsó la búsqueda de soluciones locales para la recuperación de suelos en áreas intervenidas. La propuesta: utilizar cáscaras de coco para crear mantas orgánicas que sostienen el suelo, previenen la erosión y se transforman en abono natural. Un grupo de mujeres de Hatillo fue motivado y capacitado para dar vida a este proyecto que desde entonces no ha parado de crecer. 

Detrás de cada manta hay un proceso artesanal que combina saberes tradicionales con compromiso ambiental. Las mujeres transforman un residuo agrícola en un insumo clave para la rehabilitación ecológica de la mina, siguiendo una secuencia de trabajo que representa el corazón de este modelo de economía circular.

Así se crean las mantas de coco usadas en procesos de cierre y rehabilitación ambiental

Hoy, 38 mujeres conforman la Asociación de Madres, Mujeres Unidas de Hatillo, apoyadas en tiempos de alta demanda por otras 122 tejedoras de comunidades vecinas como Colorao, Zin y Caballero. Ellas no solo confeccionan las mantas, sino que comparten conocimientos, se organizan y lideran un modelo de desarrollo económico con impacto directo en más de 220 familias de la provincia Sánchez Ramírez.

El impacto económico en cifras

Desde 2012, Pueblo Viejo ha comprado más de 12,075 metros lineales de mantas por año, pagando RD$270.00 por metro cuadrado. La inversión total supera los RD$37,056,863, lo que consolida a esta asociación como un proveedor clave en los procesos de cierre y rehabilitación ambiental.

Además, la empresa ha invertido más de RD$2,756,760 en apoyo social, incluyendo la construcción del local, equipamiento, capacitación y acompañamiento institucional.

Innovación con propósito

Lo que comenzó como una actividad manual, hoy evoluciona hacia un proceso tecnificado. La implementación de maquinaria para desfibrar el coco permitirá duplicar la producción, reducir costos y mejorar la eficiencia. Además, el proyecto incorpora el aprovechamiento total del coco: producción de artesanías, productos capilares, aceites, velas y abonos naturales.

Cada manta tejida es más que una solución ecológica: es testimonio del poder transformador de las comunidades. La asociación de Hatillo ha generado empleos estables, mejorado los ingresos familiares y posicionado su modelo como una referencia de economía circular. Hoy, el liderazgo femenino es una pieza clave en esta cadena productiva que transforma residuos en oportunidades reales para el desarrollo comunitario.